jueves, 29 de marzo de 2012

la llamada



Otro contacto nuevo, otro trabajo mas.
Anoto la dirección de la persona que tenia que hacer morir y que pareciera un accidente.

Nadie sabia su nombre, todos la llamaban La Araña.
La Araña tuvo otros nombres antes, Viuda Negra, hacedora de Viudas, Poison, Hechicera.
Todos ellos dados por su maestría en el uso de diversas drogas.

Lo suyo era una clásica oficina colombiana de los años ´80, una oficina de 1 ambiente solo, un escritorio y dos sillones enfrentados. Nada mas.

No usaba agenda, porque ello le podría dejar rastros.
Anotaba las direcciones y los nombres en un post-it.
y nunca arriba de otro porque si le pasas la mina de un lápiz negro por encima de lado a lado del segundo papel este te muestra lo que escribiste en el primero.

Anoto el nombre, uno mas para ella,  el numero 500 en su listado necrológico.

Raro que el capo mafioso mas importante del país le recomendase matar a un simple empleado administrativo, pero ordenes son ordenes y ademas el bono económico representaba ese plus para decidir dejar el negocio de una vez por todas.

La primera semana se dedico a estudiar sus habitos, los horarios que se dirigia a tal o cual sitio, se sabe que un hombre es antes que nada un animal de costumbres.

Decidió que el mejor disfraz para abordarlo era el de secretaria ingenua.
Siempre le había dado buenos resultados.

Lo abordo el lunes a la mañana haciéndole creer que era su primer día en la oficina y que no estaba segura de si esa era la dirección. El le respondió de buena manera, no podía creer que semejante bombón le preguntase algo.
Una cosa llevo a la otra y quedaron seguir la charla a la salida de la jornada laboral.

Ella lo espero en la puerta haciéndole creer que salio un rato antes por ser su primer día y el se lo creyó, todo esto se lo decia mientras el la llevaba  al Bar que estaba cerca de su casa.

Se sentaron en una mesita cerca de la ventana que daba a la vereda arbolada y  pidieron sendos cafés.
hablaron por 3 horas de pesares y alegrías de la vida. El café se convirtió en una cena en el mismo lugar acompañado de un vino tinto.

Por primera vez se sintió relajada, le gustaba el caballero y disfrutaba de sus besos, no quería asesinarlo pero ordenes eran ordenes.
Ya se le había presentado este planteo alguna vez pero nunca de una manera tan fuerte.


El la invito a la casa a comer el postre, ella acepto.
Sabia que tenia la ropa interior que le remarcaba la cola, su mejor atributo, y en la cartera tenia una jeringa y el veneno que había preparado para la ocasión.

El departamento era un loft, ambientado en un estilo oriental.
Pintada las paredes de un te verde y en el fondo, una cama a 40 cm del suelo.

Le pidió a el que la deje pasar al baño que se quería higienizar, el le retruco que mejor seria que se bañaran juntos.
No tuvo mejor opción que aceptar.

El la abraza, le pasa la barbilla por el cuello de ella, siente su aroma a vainilla y cerezas.
Ella solo acataba ordenes, no se dio cuenta cuando el  paso a estar detrás de ella y con manos hábiles le desabrocho el saco del trajecito sastre.

Ni hablar cuando desprendió 3 botones de la camisa de volados y unos dedos intrusos de su mano derecha le recorrían el contorno de los senos.
Su mano izquierda la tenia abrazada por la cintura para que no logre escaparse del embrujo amoroso.

En un tris se sintió en ropa interior, medias y tacos.
 Los pezones empujaban la escueta superficie de tela que los cubría y los labios mayores ya comenzaban a abrirse y expeler sus humores.

Se dio vuelta, busco esos besos que tanto le habían fascinado y que casi le hacían perder el objetivo del porque estaba allí.

El en algún momento se saco la camisa, tenia en vello frondoso que a mas de una mujer le gustaba apoyar la cabeza y sentirse otra vez una nena en los brazos de su papa.

El le pidió unos segundos que la espere que iba a abrir la ducha asi el agua caliente ya estaba en la temperatura justa.
Ella acepto y había tomado la decisión de drogarlo y matarlo después de esta noche de lujuria. Quería y necesitaba gozar de ese macho.

Se desabrocho el corpiño, los pezones estaban hinchados de placer. Se sentó en la cama y se quito los zapatos y las medias. Los dejo en un costado sobre una silla baja sin respaldo.

Pensaba quitarse la tanga pero quería ver con que lo sorprendía su amante.

El la llamo desde el baño y ella fue presurosa, húmeda, caliente.

Se encontró con un cuerpo completamente desnudo y una verga a media hasta, gorda, venosa.

El se sento en el borde de la bañera y le estiro la mano a ella para que le de la suya.
La toma y le hace dejar el cuerpo a cm de su boca.

Puso sus manos en la cintura de ella, tomando con cuidado los elásticos de la única prenda que quedaba entre ellos y lo tiro con cuidado hacia el suelo.
Ella necesitaba la boca de el en su cuerpo, se estaba haciendo adicta.
El paso su lengua por la cadera y baja hasta el comienzo de la raya de la cola mientras los dedos buscones daban unos pequeños golpeteos en el clítoris.
El primer gemido no tardo en aparecer, con fuerza.

Se metieron en la bañera, se ducharon, se tocaron, el la penetro y la hizo acabar 2 veces mas antes de que cierre el grifo.

Se dirigieron a la cama, se recostaron en ella, el le propuso vendarle los ojos.
Ella no lo dudo y acepto.

Saco un pañuelo de seda de una mesita de luz y no se dio cuenta que el dejo la cajonera semi abierta.

Le tapo los ojos y la puso boca abajo, siento el ruido del encendedor que encendía un incienso y posteriormente la tapa de un frasco que se abría.
En la espalda sintió primero el fresco de la crema y como al estar haciéndole masajes y poniéndosela por la espalda tomaba calor.

-Es una crema que te hace sentir un poco el calor en el cuerpo, no es que te haga falta, ya me lo demostraste en la ducha. En unos minutos vas a sentir que estas en los cielos.

Y así fue, lo que le había puesto era un anestésico que reaccionaba apenas entraba en contacto con la piel.
Cuando el se la aplico tenia puesto unos guantes de látex y el efecto que lograba era principalmente adormecerle las terminaciones nerviosas y el habla.

Le abrió la cartera y saco la jeringa y la droga que tenia preparada para el.
Le lleno 5 cm cúbicos a la misma y aprovechando que estaba aun húmeda del ultimo orgasmo la penetro con ella, descargandosela adentro.

Fueron los últimos minutos de ella que se insulto tanto a si misma, cayo en el juego del gato y el ratón de la manera mas insulsa, mas tonta.
Pero sabia que iba a tener tarde o temprano su venganza.

El le empezó a revisar la cartera y encontró una caja de habanitos, pensó que era una especie de ritual de ella después de una faena concluida.
Agarro uno al azar del paquete y lo encendió con un Zippo plateado que también había encontrado.
Le dio una pitada fuerte, dos y hasta una tercera exhalando el humo y hasta se atrevió a hacer círculos como los hacia cuando recien se empieza a fumar.

Sintió un gusto avinagrado y el shock fue en dos segundos.

El también había sido envenenado.

El medico que estaba en el departamento contiguo esperando la orden para ingresar y constatar que habia muerto ella de un infarto se impaciento de no tener noticias pasadas las 3 horas.

Abrió con sus llaves y encontró a el tirado en el suelo agarrándose con ambas manos el cuello y a ella con apenas una mueca de sonrisa en sus labios y sus ojos en blanco. 



domingo, 18 de marzo de 2012

Selva

Maria Eugenia se sentía aburrida con su vida, pensó que el haberse casado con un arqueólogo iba a tener un poco mas de condimento en su vida.
Tampoco del extremo de vivir con Indiana Jones pero esperaba que su marido la lleve de viaje a lugares remotos.
Lo que nunca le habían dicho es que si, los arqueólogos viajaban pero al haber poco presupuesto para las excavaciones, los viajes fueron contados con la mano.

Y para colmo de males cuando Ernesto llegaba los primeros días le costaba adaptarse al departamento.
Este estaba ambientado lo mas minimista posible, casi austera, para que a Ernesto no se le haga tan pesado de no tener nada en una carpa a un habitacion tan cargada.

Pero seguía sin pasar casi nada, Maria Eugenia no quería engañar a su marido por el momento. Hacia poco que se habían casado y aun lo amaba.

Una tarde de lluvia se le ocurría una genialidad, o una locura, según los ojos que lo viesen.
Durante los meses que Ernesto estaba de viaje siempre se cruzaban SMS bastantes osados.
Y siempre que le mandaba de estos mensajes estaba en lugares de mucha vegetacion, de variopintas tonalidades.

Asi que apenas vio esa hoja en el suelo la levanto y la guardo en una bolsa que llevaba colgada del hombro derecho pegado a la cartera de imitacion de LV.



De hecho junto una gran cantidad, pero esta al ser la primera de tantas la seco y la guardo dentro de un libro grueso sobre mitología escandinava, 1 hoja antes del dibujo de Thor y Loki peleando cada uno con sus armas.

A la tarde quito hacia un costado el poco mobiliario que tenia en el departamento, pidió prestado un colchón inflable a un vecino y lo inflo.

Sabia que su marido llegaria a las 4 de la tarde, habia ido hasta la facultad a dejar los comprobantes de pago de su ultimo viaje, asi que 2 horas antes le habia empezado a mandar SMS como hacían siempre que estaban lejos.

Ubico el potus que tenia en el balcón en uno de los rincones del living, al lado del colchón inflado. A este ademas le puso una tela grande que lo cubra y le tiro tierra negra sobre la misma, cubriéndolo por todos los lados. y tirando alrededor de las mismas las hojas que junto de la calle.

Por ultimo se desprendió de sus prendas, dejándose solo la tanga y unas botas.



 Se sentia excitada, ya se estaba mojando de pensar lo que iba a suceder.

Dos veces tuvo que ir al baño a secarse un poco porque los fluidos escapan y ya humedecían la tanga.

Aun faltaban 15 minutos para las 16:00 P:M.Fue hasta su selva personalizada,  se corrio un poco el algodon negro y dedeó al principio sobre los labios para terminar metiendo 3 dedos.

Levanto las piernas para acomodar mejor los dedos.
En eso estaba cuando Ernesto llego releyendo los mensajes que le habia llegado unas horas antes.

La vio abierta, plena, jugosa.
El mismo le retiro la tanga que había quedado a la altura de las rodillas y guio su boca a los labios de ella.
Recorriendo los muslos con la punta de la lengua.

Llegando a sus labios mayores ella exploto de placer.
Ese gemido era el primero de varios que se fueron sucitando a lo largo de la tarde.

De algo estaba segura, ya sabria como esperar a su marido cuando llegue de viaje.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Puerta cementerio




Persefone siempre supo que algo había perdido a lo largo de su corta vida.

No podía entender que sus últimos encuentros sexuales hace una década atras haya muerto su partenaire ocasional.
Los medios comenzaron a llamarla "La adolescente ardiente"

Durante esa década llevo una vida de  novicia sin hábitos ni religión.
Sus amigas la trataban de convencer de que fue solo una mera casualidad, pero ella no le convencía volver a vivir las horas en la comisaria bajo un interrogatorio hostil y sin sentido.

Recordaba siempre un extracto del libro de Melissa Pannarello que decía:

Una abeja zumbaba entre mis cabellos y yo la dejaba hacer su panal en mis cabellos de miel.
Aunque a veces me picaba en la nuca.
Un dia me dijo algo y se fue.
 Yo no la escuche.
A los dias la encontre muerta y la lleve al biologo.
-Veneno. Dijo el.
-Veneno. Dije yo.
Mi abeja murio envenenada, no aplastada. Horas antes me habia picado.

Hasta que un día hago un quiebre, no voy a dejar de vivir la vida por una serie de hechos fortuitos.
Salgo a buscar eso que perdí.
Busco mi sexualidad ardiente por distintos recovecos de la ciudad hasta caer en un cementerio, alguna unión deberia existir.
Llego hasta una puerta en el cementerio de la Recoleta, una puerta de una bóveda común y corriente para cualquier otro.
Pero algo de ella me atrae.
Me paro a cm de ella y me da pavor dar un paso mas.
Lo hago, acerco mi mano hacia el marco, siento un cosquilleo.
No me importa, acerco mi mano hacia el candado que traba esa masa de hierro forjado.
Y con tremenda facilidad lo doblo y rompo.
Abro una hoja despacio, esperando encontrar algo que ya se que esta adentro mio.
La bóveda esta vacía e increíblemente limpia.
Sobre uno de los nichos observo un adminiculo por demás extraño.
Un dildo de hueso puedo reconocer en mis manos ya que la luz es demasiado tenue.
Tengo una necesidad de sentirla, quebrar ese embrujo.
Me desabrocho el pantalón y junto con la bombacha quedan a la altura de la rodilla.
Me siento mojada, pero no tanto. Así que mi mano se encarga de estimularme y que cuando entre el intruso no me lastime.
Entrecierro mis ojos y disfruto como hace tiempo no lo hacia. No me importar escuchar voces acercarse que denotan un city tour. Necesito acabar con 10 años de sequía.

Escucho una voz atrás mio, me doy vuelta sabiendo que estoy haciendo algo indecoroso.
Y esta el, de jardinero azul de grafa y chomba gris, evidentemente es un empleado del lugar.

-Señorita que esta haciendo. Pregunta el.

-Esperándote. Retruco yo.

 Mi dildo oseo ahora mi mano lo hace jugar en el clitoris, que luego me daré cuenta que es una tibia de unos 50 cm, mientras el se desprende de los breteles, queda con los pantalones y boxers en los tobillos.

Me arrodillo en el suelo, así tanto tiempo que no veía una verga venosa. Le da un beso tierno, le pasa la lengua por los alrededores y con la saliva le dejo un brillo importante.
No puedo mas de la calentura.
Le exijo:
-Cojeme ya. Necesito sentirte.

Me ayuda a levantarme y se ubica a espaldas mio.
Siento esa cabeza entrar de a poco, mientras los gemidos que guarde alguna vez en mi cerebro empiezan a hacerse onomatopeyas.

Arqueo mi espaldo en 45º para sentir un poco mas el placer, mis jugos en cada bombeo corren por mis piernas manchando mi ropa y el piso.

La acabada esta proxima, siento el pene latir.

Estoy sintiendo esa pulsion peneana, realmente la siento. Mis ojos estan cerrados para que ese sentimiento lo disfruten mis otros sentidos.

Estiro mi mano y siento tu cuerpo helado.
Abro los ojos asustada y giro mi cabeza.

Fue solo un sueño, El no era mas que un sucubo de yeso con el pene erecto.


A las apuradas me vesti y cerre la puerta tras de mi pero la tibia me la lleve a casa.





El extracto del cuento pertenece al libro Tu aliento de Melissa P. Solo lo modifique un poco para que sea mas llevadero.
















martes, 6 de marzo de 2012

El reloj





No entiendo como dicen que tengo un T.O.C.

La vida de todos siempre esta regida  por horarios.
Desde el momento uno de tu vida, el medico te dice que tenes que comer cada 3 horas.
Cuando sos infante te ponen horarios para jugar/dormir/ver televisión.

Cuando estas en edad escolar ni hablemos. tenes todo diagramado por horas que no son horas sino 45 minutos de reloj.
En etapa del secundario y la facultad tenes que diagramarte mucho mas las horas no solo de estudio sino de la vida en si.

Sin ir mas lejos, hablemos de las ultimas 24 horas en las cuales habremos hablado un promedio de 2 horas por telefono organizandonos, otro tanto entre el acicalamiento y la eleccion de la ropa.

Ni hablar de esta ultimas horas, donde llevamos un promedio de 2 horas de juego previo y un tiempo de coito de 50 minutos.
 Una pequeña siesta de 20 minutos y otra vez volver al juego previo de 120 minutos.

Y yo no se porque vos decis que tengo un T.O.C. con el tema de los horarios.



jueves, 1 de marzo de 2012

Subte


Madrugo otra vez, desde hace 3 semanas que me levanto a las 4 A.M. 
Una empresa pidió si le poníamos online su pagina así aprovechaban la llegada de la primavera para publicitar un sorteo.
Una pedorrada importante pero que me dejaría mucha plata de comicion ya que estaba encargado del proyecto.

Insumo un jarron de cafe luego de haberme duchado para tratar de acomodar las ideas, me visto a oscuras para no despertar a mi mujer. Y luego de darle un beso en la frente a ella salgo a tomarme el subte.

La estación desierta da una imagen  pantagruelica y cinematográfica, estoy esperando que en algún momento aparezca ese grupete de puberes violentos portando un mazo en sus manos derechas.

Me ubico a esperar el subte donde debria ir la ultima formacion ya que de esa manera gano unos minutos para llegar antes a la oficina.



Y en esa espera estaba cuando  llega la formacion, lo extraño es que de guarda estaba Angela.
Habiamos cursado ambos el primario en la escuela estatal que estaba enfrente de casa.
Nuestras familias eran intimas. Sabiamos de ese accidente que se habia llevado la vida de tu papa y como tu mama tuvo que salir a trabajar.
Gracias a eso se quedaba desde la salida del colegio hasta las 18.30 que pasaban a buscarla.

Con el correr de los años ese enamoramiento que teníamos se convirtió en deseo pero el temor las cosas se confundieran o si empezaremos una relación no terminara en buen puerto.


Me invita a tener una experiencia única viajando en la cabina del conductor. Esta, al ser la que esta en la otra parte de la formación se utiliza solo para el abrir/cerrar puertas y comunicar vía parlante a que estación estas llegando.
Paso de costado ya que el espacio que me había dejado para dicha maniobra era demasiado escueto y sin querer nuestros cuerpos se rozaron.
Note que adrede hizo sentir sus pezones erectos sobre mi pecho mientras con cara picara decía.

Ella: -"Alguna vez te vas a animar a decirme de tener algo mas."
Yo: -¿ Perdón?.
Ella: -Hace dos semanas que se que estas viajando a esta hora y desde hace años que me quede con las ganas de que pase algo. Desde que me di cuenta que viajabas a esta hora empece a trabajar sin ropa interior. Ya estoy inundada de saber que te voy a ver. Así que mientras yo voy cantando las estaciones vos primero me vas a coger con la boca y después con ese pedazo de pito que te espié varias veces en el baño.
Yo: - Me agarraste de sorpresa.
Ella: -Mira ya me desabroche el pantalón, así que podes empezar mientras yo aviso la estación Tribunales.

Y asi paso Callao y Facultad de Medicina, para la altura de Bulnes solo se acomodaba un poco la camisa.
Entre Plaza Italia y Palermo sin querer apretó un botón, todos los pasajeros escucharon un gemido potente.

Entre Palermo y M. Carranza que era la parte mas extensa ya ella estaba a upa mio. 
Entre M. Carranza y Olleros la cola también fue mía.

En Jose Hernandez tuve que anunciar yo la estación ya que ella se equivoco de micrófono.

Llegando a  Juramento me dijo:

-Los del sindicato me deben un par de favores asi que el viaje a Catedral y devuelta a Juramento es mio.
Quiero repasar unas cositas.


Al laburo llegue al mediodia, en el celular tenia 4 mensajes de voz de mi mujer que supe dibujar bien.
Ahora adivinen quien se toma el 1º subte del dia todas las mañanas.