martes, 24 de abril de 2012

La mesa



Yo estuve en esa primera vez que se conocieron.
Se citaron ahí porque a diferencia de otras mesas yo tuve la suerte de que un pintor famoso me diera otro color de cara.

Mucha gente me elegían por esa cuestión pero si había algo que me encantaba escuchar era las veces en que las parejas se citaban en mi mesa.

Era la excusa ideal para no aparecerse con flores varias, sombreros de dudoso gusto y ni que hablar de prendas de vestir.

Con algunas parejas en particular me he encariñado, me paso con aquellos oficinistas que se encontraban a la salida de su trabajo.

Llegaron a mi  porque era la única que se había liberado en esa tarde de calor agobiante.

Ella con un vestido blanco de algodón , zapatos color crema con taco alto que hacia ver mas estilizada sus piernas y mas firme sus glúteos.


El con su saco doblado por la mitad, usando su antebrazo como perchero y la corbata floja con el primer botón de la camisa desabrochado.

A Magdalena le gustaba Leonardo, desde el 1º día que llego a la oficina le parecio lo mejorcito que habia para tener un touch and go.

Lo veía muy tímido, que pispeaba cuando ella cruzaba las piernas y dejaba ver los muslos un poco mas de lo habitual a proposito.

Desde que Sharon Stone lo inmortalizo en una película, todos los hombres quieren aunque sea una vez en su vida que alguien les recree la escena.

Maggi se disculpo y se dirigió al water close, si el muchacho no tomaba la iniciativa lo iba a hacer ella por sus medios.

Paso a un box, retiro su tanga con puntillitas que tantas alegría le había dado en citas de chongos, la doblo cuidadosamente y la guardo en la cartera. Le dio un retoque a su maquillaje y fue por la presa que la esperaba en la mesa.

Acerco la silla que estaba enfrente de Leonardo y le pidió al mozo dos cafés.

Se sentó con gracia en la misma y le agarra la mano izquierda diciéndole

 - ¿Nunca te dije que se leer las manos?

Da vuelta la palma dejandola boca arriba y mientras el mozo deposita dos pocillos y un recipiente con azucar, azucar rubia y edulcorante Maggi comienza a mirar fijo las lineas de la mano mientras relata:

- La linea de la vida es extensa, en la de trabajo hay un par de cortes pero nada de preocuparse y en la de amor te ofreceran una bebida exotica pronto.

Descruza sus piernas y con la mano que le queda libre agarra la cucharita y la pasa por sus labios extrayendo las primeras gotas que pugnaban por salir.

Mientras Leonardo trataba de asimilar lo que estaba pasando, ella metio esa cucharita en el cafe de el y le dijo:
-Podes probar lo dulce que esta mi cuerpo ahora o si queres podes hacerlo directamente desde el manantial en tu casa o en la mia.

El pidió la cuenta y dejo un billete de 100 sobre la mesa, no le interesaba el vuelto.

Se fueron abrazados, caminando rapido. 

El mozo levanto la mesa y llevo todo a la cocina. Sin que nadie mire se tomo el cafe que tenia la cuchara adentro y exclamo:

-Otra vez la cafetera se rompio y esta sacando un jugo intomable.




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